Filtro metálico de café aclarándose bajo el agua, junto a una cafetera

Filtros de café

De papel para una taza limpia, metálicos para una taza con más cuerpo y para no comprar filtros nunca más.

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El filtro decide lo que pasa a la taza. El de papel retiene los aceites y las partículas más finas del café: la taza sale limpia, brillante y ligera, y se tira junto con el poso. El metálico deja pasar parte de los aceites y algo de fino: la taza tiene más cuerpo y una textura más redonda, se aclara con agua y dura años.

Ninguno es mejor que el otro; es cuestión de gusto y del café. Los cafés florales y afrutados suelen lucir más con papel; los de chocolate y frutos secos agradecen el cuerpo del metálico. Cada filtro es para una cafetera y un tamaño concretos: comprueba en la ficha para cuál sirve antes de comprarlo.

En vídeo

Filtro metálico o de papel en la AeroPress: qué cambia (Artisti Coffee Roasters)

Preguntas frecuentes

¿El filtro metálico deja pasar posos?

Muy pocos: deja pasar algo de partícula fina, que se nota como un ligero fondo en la taza. Con una molienda un punto más gruesa que la de papel se reduce casi del todo.

¿Cómo se limpia un filtro metálico?

Con agua después de cada uso, sin frotar con estropajo. De vez en cuando, un remojo en agua caliente con un detergente para café quita los aceites que se van quedando.

¿Los filtros de papel hay que mojarlos antes?

Sí, en los goteros: un enjuague con agua caliente quita el sabor a papel y calienta la cafetera. Tira esa agua antes de echar el café.

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