De dónde viene nuestro símbolo

Antes de que a estas montañas las llamaran Trujillo, quienes vivían en ellas veneraban a una diosa llamada Icaque. Su templo estaba a un par de horas de donde hoy se cultiva el café que da nombre a esta casa. Esta es su historia, y por qué está en nuestro símbolo.
Quiénes eran los cuicas
Los timoto-cuicas —timotes y cuicas— fueron los pueblos indígenas más avanzados del territorio que hoy es Venezuela, emparentados con la cultura chibcha de los muiscas. Vivían en los actuales estados de Trujillo, Mérida y Táchira: exactamente las montañas donde hoy se cultiva el mejor café de Venezuela.
No eran cazadores nómadas. Eran agricultores de montaña, y buenos: cultivaban maíz, papa, cacao y yuca dulce, construían sistemas de riego y levantaban andenes —terrazas— para trabajar la pendiente sin que la lluvia se llevara la tierra. Quien haya visto un cafetal en ladera reconoce el problema y reconoce la solución: es la misma, quinientos años después. Cómo llegó el café a esas montañas, y cómo estuvo a punto de desaparecer, lo contamos en el renacer del café de Venezuela.
Icaque, la señora de Escuque
Icaque era la deidad protectora de los cuicas, «la protectora espiritual más poderosa» de ese pueblo. Su templo estaba en Escuque, en el estado Trujillo —«la tierra de nubes»—, tenía tres naves y era lugar de peregrinación. Se le hacían fiestas y ofrendas, y se la invocaba con una fórmula que ha llegado hasta hoy: «¡madre Icaque que vives en Quibao…!».
Lo que sabemos de ella lo escribió un cronista español, Juan de Castellanos, en sus Elegías de varones ilustres de Indias. Los estudiosos la relacionan con la Pachamama andina: una divinidad de la naturaleza y la fertilidad, la que hace que la tierra dé.
1548: el saqueo, y lo que pasó después
Lo que movió la expedición fue un rumor: que en Escuque se adoraba una figura circular de oro macizo, dentro de un templo lleno de oro. En 1548 el capitán Diego Ruiz de Vallejo subió a territorio trujillano a buscarla. Le acompañaban unos treinta hombres, según los contó el mismo Castellanos; al templo entraron doce.
No había oro. Las reliquias de los cuicas no eran orfebrería a la manera del Perú o de México: la diosa se veneraba ante un tallado de forma circular, y lo que rodeaba al templo eran piezas de barro y ofrendas. Se llevaron lo que quisieron de todas formas. Con ello se llevaron algo que sí valía: Escuque llevaba generaciones siendo el lugar de peregrinación de toda la nación cuica, y aquel templo, su centro.
Los cuicas respondieron. Se lanzaron sobre la expedición con las tribus vecinas y pelearon la profanación como se pelea algo propio. No cayó ningún español y ellos sufrieron muchas bajas: ese día perdieron.
Pero no fue el final. Al año siguiente, en 1549, timotes y cuicas se aliaron en la comarca de Escuque y derrotaron a los colonizadores. Es otro episodio y otra fuente, y acabó al revés. Perdieron la guerra larga, como todos, pero ganaron esa. Nos parece que eso merece contarse.
Por qué Icaque está en nuestro símbolo
Aquí ya no hablamos de historia sino de nosotros, así que lo decimos en primera persona.
Esta casa se llama Boconó por el pueblo cafetero del estado Trujillo: el más emblemático de Venezuela, cuyo café recibió en 2023 la primera Indicación Geográfica de café del país. No somos de allí; le pusimos ese nombre por lo que representa.
Y el símbolo viene del mismo sitio. Icaque era la deidad de la naturaleza de esas montañas, la de un pueblo que aprendió a cultivar la pendiente sin arruinarla. Un café de especialidad de montaña es exactamente eso: altura, paciencia y respeto por la ladera. No se nos ocurrió mejor forma de decir de dónde venimos que ponerle a la casa el nombre del lugar y, como símbolo, la figura de su diosa.
Hoy esa historia también tiene una presencia física en Boconó: conseguimos que en Alcobendas, Madrid, nos hicieran una réplica artesanal de la diosa Icaque. La fotografiamos nosotros en el roaster, donde convive con el isotipo que llevamos en la marca.
Es un homenaje, no una apropiación: no vendemos nada llamado Icaque ni pretendemos representar a nadie. Simplemente nos parece que una historia así no debería estar olvidada, y que si vas a llevar un símbolo encima, conviene saber qué significa.





¡Madre Icaque, que vives en Quibao…!
Preguntas frecuentes
¿Quién era la diosa Icaque?
Era la deidad protectora de los cuicas, pueblo indígena de los Andes venezolanos. Se la asocia con la naturaleza y la fertilidad, en la línea de la Pachamama andina. Su templo principal estaba en Escuque, en el actual estado Trujillo.
¿Dónde estaba el templo de Icaque?
En Escuque, estado Trujillo, Venezuela. Era un templo de tres naves y funcionaba como centro de peregrinación para los cuicas. Fue profanado y saqueado en 1548 por el capitán Diego Ruiz de Vallejo.
¿Quiénes eran los timoto-cuicas?
Los timotes y los cuicas fueron los pueblos indígenas más desarrollados del territorio venezolano, emparentados con la cultura chibcha. Vivían en Trujillo, Mérida y Táchira, cultivaban maíz, papa, cacao y yuca dulce, y construían terrazas y sistemas de riego para trabajar la montaña.
¿Qué relación tiene Icaque con el café?
Ninguna directa: los cuicas no cultivaban café; las primeras plantaciones documentadas en Venezuela son de 1784, siglos después. La relación es el territorio. Icaque era la deidad de la naturaleza de las mismas montañas donde hoy crece el café venezolano, y de un pueblo que ya sabía cultivar la ladera sin erosionarla.
De dónde salen estos datos
- Historia del estado Trujillo Academia Nacional de la Historia de Venezuela
- Resistencias locales frente a los diseños globales: Las Negreras de Mosquey Diálogo Andino · SciELO, 2020
- Otorgan la primera Indicación Geográfica de café al Café Boconó SAPI · Servicio Autónomo de la Propiedad Intelectual, 28 de febrero de 2023